lunes, 25 de enero de 2010

Gracias











Existen personas que a pesar de estar muy lejos de tu hogar hacen que te sientas como en casa. Personas que sin esperar nada te lo dan todo.
Fue más por azar que por buen ojo que las conocí, pero ahora ya nada sería lo mismo si ellas. Por todo esto (y por lo que no es esto) les quiero dedicar esta entrada.










En fin.
Anoche con los del piso:
Pizzas, charlas, risas y agradable compañía. Qué más se puede pedir… Además tarta sorpresa y regalitos. Estuvo genial.
Hoy con las de clase:
La brújula apuntó hacia el este, y allá que fuimos. En busca del mar.
Comimos en Esclanyà, en “Sa Papil’la”, una antigua masía transformada a restaurante que era de una de las chicas con las que iba. Espectacular el sitio y la comida.
De allí partimos a ver todas las calas y playas que el tiempo nos dejó. Increíble. Lo recomiendo, y eso que el clima no acompañaba. Pero toda la costa de Girona es algo que hay que conocer.
Y entre medias de todo esto, más sorpresas, regalos, buena gente y palabras cálidas para combatir la tarde fría.
No podía haber sido mejor. Días así son para el recuerdo.
Gracias

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