
Yo diré que no. No es posible.
Avisé con tiempo de que no había que mezclar los sentimientos. La razón es no herir al corazón, aunque el corazón pocas veces escucha a la razón. En ocasiones es inevitable estrellarse contra el muro. A pesar de saber su embuste, es lo que esperas escuchar. Mentiras piadosas, medias verdades que sellan el tratado del no-amor, de la pasión sin fuego, de besos contados, de fecha de caducidad.
El tiempo dará confianza, la confianza llevará al roce, y el roce al cariño. Será fácil imaginar un futuro, y puede que yo esté en él, y tu a mi lado, y los dos envejeciendo con niños corriendo por el jardín. Entonces quizá te aferres a esa pequeña esperanza. Esa que nace cuando se agrieta el muro y acercamos la distancia, riendo y sonriendo, juntando las manos, con besos de más, y abrazos largos y cómodos, cuando te beso el cuello por detrás, o tú buscas almohada en mi pecho.
Nos volveremos creyentes, creeremos que es amor, y tal vez lo sea. Pero no está estipulado en el contrato. Infringimos unas leyes que nosotros mismos hemos marcado, y hará que nos sintamos mal. Y cuando nos demos cuenta de lo idiotas que hemos sido, habrá que romper.
Entonces nada importará, ni los días juntos, ni las noches aún más juntos. El recuerdo de todo lo bueno, la risa, el secreto, los besos…
Todo estallará en ese momento.
Yo diré que no, que no es posible. O lo dirás tú.
Lo esperábamos. Aún así es difícil aceptarlo.
Por dentro oiremos como el corazón grita; maldice, y escupe sobre las cenizas de la razón, sin querer entender que somos culpables e inocentes al mismo tiempo. Marionetas de nuestro propio juego. Entonces bajaremos la cabeza y asentiremos en silencio, rencorosamente comprensivos, llevándonos nuestro futuro imaginado, nuestras creencias, nuestra esperanza, nuestro amor.
Avisé con tiempo de que no había que mezclar los sentimientos. La razón es no herir al corazón, aunque el corazón pocas veces escucha a la razón. En ocasiones es inevitable estrellarse contra el muro. A pesar de saber su embuste, es lo que esperas escuchar. Mentiras piadosas, medias verdades que sellan el tratado del no-amor, de la pasión sin fuego, de besos contados, de fecha de caducidad.
El tiempo dará confianza, la confianza llevará al roce, y el roce al cariño. Será fácil imaginar un futuro, y puede que yo esté en él, y tu a mi lado, y los dos envejeciendo con niños corriendo por el jardín. Entonces quizá te aferres a esa pequeña esperanza. Esa que nace cuando se agrieta el muro y acercamos la distancia, riendo y sonriendo, juntando las manos, con besos de más, y abrazos largos y cómodos, cuando te beso el cuello por detrás, o tú buscas almohada en mi pecho.
Nos volveremos creyentes, creeremos que es amor, y tal vez lo sea. Pero no está estipulado en el contrato. Infringimos unas leyes que nosotros mismos hemos marcado, y hará que nos sintamos mal. Y cuando nos demos cuenta de lo idiotas que hemos sido, habrá que romper.
Entonces nada importará, ni los días juntos, ni las noches aún más juntos. El recuerdo de todo lo bueno, la risa, el secreto, los besos…
Todo estallará en ese momento.
Yo diré que no, que no es posible. O lo dirás tú.
Lo esperábamos. Aún así es difícil aceptarlo.
Por dentro oiremos como el corazón grita; maldice, y escupe sobre las cenizas de la razón, sin querer entender que somos culpables e inocentes al mismo tiempo. Marionetas de nuestro propio juego. Entonces bajaremos la cabeza y asentiremos en silencio, rencorosamente comprensivos, llevándonos nuestro futuro imaginado, nuestras creencias, nuestra esperanza, nuestro amor.
ya era hora!!! como se te echaba de menos.
ResponderEliminares super bonito,un poco triste pero bonito
muacks
Carpe diem quam minimum credula postero !!
ResponderEliminarIncreible!
ResponderEliminarAna
esta era la que te dije el otro dia que sera la mejor cancion del mundo!!!
ResponderEliminarun besote papri