martes, 20 de abril de 2010

Cómo ser inmortal (2º parte)












Hubo una vez un hombre que se negó a morir. Sentía que su historia era demasiado corta y aún le quedaban cosas por hacer. Estaba convencido de que en algún lugar del mundo residía el secreto de la vida eterna, así que decidió salir en su busca.

Recorrió pueblos y ciudades, países y continentes.
Siguió la ruta que le marcaban sus pies y caminó por lugares que nadie había visto antes.
Devoró un horizonte tras otro, de sur a norte y de este a oeste.
Cruzó el mar que le llevaba a otra tierra, y la tierra que le llevaba a otro mar.
Persiguió al Sol de noche y a la Luna de día, grabando todo en su pupila.

Llegó todo lo lejos que se podía ir. Y estando tan lejos, se encontró a sí mismo. Entonces se hizo inmortal.

Más tarde murió.

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